headerphoto

Hace algún tiempo, se creó el blog "Pongamos freno a los baches en Úbeda". La idea era, dado el estado de conservación de las calles, hacer una denuncia del lamentable estado de numerosas calles de la ciudad. La idea era ampliar las denuncias hacia otros aspectos de nuestra ciudad. Dado que el problema de los baches se ha solucionado, en gran medida, aunque no completamente, el anterior blog se cierra y se crea éste para denuncias más generales y no tan específicas como fue el problema de los baches.

Vecinos del entorno del barrio del Alcázar se quejan por las pocas posibilidades de aparcamientos y piden mejoras en el barrio.





Plaza de Carvajal

Los vecinos del entorno del barrio del Alcázar, situado detrás de la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, están que trinan. Se sienten olvidados porque corporación por corporación, todas ellas han gobernado sin tener el más mínimo interés por el adecentamiento y mejora de un barrio que está situado en pleno casco histórico de Úbeda, a escasos metros de monumentos tan emblemáticos para los ubetenses como la citada iglesia de Santa María, la Sacra Capilla del Salvador y el Palacio de las Cadenas, actualmente donde se ubica el Ayuntamiento.

Escombros en el entorno del aparcamiento de las Eras del Alcázar

La situación de hartazgo ha terminado por rebosar tras las quejas de los vecinos de la plaza de Carvajal que se sienten agredidos porque se ha puesto una señal de prohibido parar y estacionar en la citada plaza que les impide aparcar. A esto se sumamos que desde hace unos días, la policía local visita con frecuencia la zona para multar a todos los vehículos allí estacionados en la zona. Esta situación comenzó en la madrugada del sábado 22 del presente mes de octubre, cuando a las 2:30 de la madrugada, luces de la policía alertaron a los vecinos, que atónitos, veían que sus vehículos eran multados por los efectivos policiales. Lo más sorprendente es que, para poner las multas, tuvieron que desplazarse al lugar las tres patrullas que esa noche había en la ciudad, es decir, se dio orden de que se desplazaran todos los efectivos policiales de la ciudad en esa noche y a esas horas.

Estado de la calle en el entorno de las Eras del Alcázar

Según los vecinos, los vehículos no impiden el tránsito de vehículos y de personas, y ese es para ellos el único lugar posible para aparcar en la zona porque como puede verse en la fotos de denuncia, el aparcamiento de las Eras del Alcázar, el que debería de solucionar el problema de aparcamiento a los vecinos y turistas, está en unas condiciones muy lamentables, más propias de una ciudad sin ley que de una ciudad que es y que quiere presumir de Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Aparcamiento de las Eras del Alcázar

La intención de los vecinos no es desafiar a nadie, pretenden que se les de alternativas de aparcamiento para no tener que aparcar en la plaza. El aparcamiento habilitado al efecto, situado más hacia el interior del barrio y más cerca del mirador situado encima de la muralla árabe no es el lugar más idóneo, por varias razones. Como se puede ver en las fotos, es una zona muy deprimida que se hace impracticable cuando llueve. No están asfaltadas las calles más cercanas al aparcamiento y se acumula escombros en ellas. El aparcamiento no es practicable y presenta un escalón importante solamente salvable para vehículos todo terreno. El lugar, inhóspito, por la dejadez es nido de ratas y por las noches no está iluminado, por lo que para ellos, dejar el coche allí es como dejarlo abandonado y expuesto a sufrir importantes daños.

Aparcamiento de las Eras del Alcázar

Desde aquí, este blog se suma a las reivindicaciones de los vecinos del lugar, esperando que pronto se den soluciones que permitan que las Eras del Alcázar sean un lugar atractivo para vecinos y visitantes, un lugar del que los ubetenses podamos sentirnos orgullosos y se convierta en un valor añadido a esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Entorno de las Eras del Alcázar

Calle Don Juan, cortada por un edificio en mal estado

Esta calle lleva cortada, aproximadamente, desde el 25 ó 26 de febrero de 2010. En un principio el corte era total, vehículos y viandante, e incluso existieron dificultades para entrar a algunos de los edificios cercanos. Ver la primera foto del año 2010.

Foto de 9 de mayo de 2010

Se trata de un problema que no atajó, no sabemos las razones, el antiguo alcalde de Úbeda, Marcelino Sánchez y ahora, para bien o para mal, le toca, a nuestro actual alcalde, Pepe Robles ponerle fin, que para eso dirige la ciudad y asumió la responsabilidad tras las elecciones.

Foto: 9 de octubre de 2011

El caso es que parece que el propietario del edificio que hace que la calle esté cortada, es un constructor de la ciudad importante. Hay muchos ciudadanos que piensan que si hubiese sido una persona normal y corriente ya le habrían obligado, por ejemplo, a tirarla y en definitiva, que la calle estaría abierta como lo ha estado antes.

Foto: 9 de octubre de 2011

Por ahora, ni el anterior equipo de gobierno, ni el actual han dado información sobre qué es lo que se está haciendo para solucionar ésto. Estaría bien saber las razones de que esto siga así año y medio después, razones que en primer lugar las debería de dar el anterior alcalde.

Foto: 9 de octubre de 2011

Esperemos que nuestros políticos tomen nota, porque ésto no debe de seguir así.

Problema solucionado en el cierre de la Calle Montiel 10

No sabemos si es coincidencia o no, pero hoy día 12 de octubre, al pasar por ese lugar, el problema está solucionado, y ese elemento que al principio podría suponer un peligro para cualquier viandante que pasara, ya no lo es.

(Antes)

(Después)

Unos 20 chicles por metro cuadrado

Lunes, 10 de Octubre de 2011 - Alberto Román Vílchez

Fuente: Ideal Digital Jaén


Una cosa tan simple e inocente como comer chicle se está convirtiendo en un serio problema de limpieza en algunas calles de Úbeda. Aunque la cuestión no está en el hecho de mascarlo, sino en el momento en el que la goma pierde su sabor o su utilidad y hay que deshacerse de ella. Y es que, la mayoría de las veces, la pequeña masa pegajosa acaba estampada en el suelo tras ser escupida por su propietario momentáneo. Y sólo basta que el sol, los pisotones, el calor o el paso del tiempo hagan efecto para que quede en la losa de por vida como una mancha negra imposible de limpiar totalmente.

Para saber de la enjundia de lo que estamos hablando sólo hay que dar un paseo por las consecutivas calles Obispo Cobos y Mesones, recientemente remodeladas y peatonalizadas. Es de vergüenza. No en vano, hay tramos en los que se pueden ver alrededor de 20 chicles por metro cuadrado o, mejor dicho, 20 manchas dejadas por lo que un día fueron chicles arrojados al suelo. Y lo peor de todo es que no se van, ni siquiera raspando durante muchos minutos ni utilizando caros productos abrasivos. Siempre queda un cerco negro.

Calles peatonales

Este hecho afecta en mayor medida a vías peatonales, pues es directamente proporcional al número de personas que pasan diariamente por la calle en cuestión. Además, la mancha es más visible sobre una losa clara de piedra o de granito por la que transitan los peatones que sobre un adoquinado oscuro o una capa de asfalto por la que circulan vehículos. Y el problema se multiplica cuando hay en las inmediaciones establecimientos de hostelería y terrazas, pues es habitual que muchas personas arrojen el chicle a la calle antes de entrar a un local para comer o beber algo.

En lo concerniente a las calles Obispo Cobos y Mesones, las manchas de chicles se pueden ver en todo su trazado, aunque sorprende pararse a mirar al suelo en un tramo concreto: el que une el final de Mesones con el edificio de los sindicatos (la fotografía que ilustra esta noticia ilustra también la situación). Coincide que allí, entre bancos y establecimientos comerciales, hay una terraza, una heladería-cafetería y un 'punto caliente' de pan, dulces y bollería.

Opiniones

«No me imaginaba que la gente pudiera comer tanto chicle», aseguró un peatón al que invitamos a mirar al suelo. «Parece mentira que las losas de esta calle no lleven puestas ni un año», comentó a otro. «Somos unos guarros», añadió su acompañante. Y la verdad es que da para pensar. Aunque lo que más da es vergüenza, propia o ajena, según si se ha tirado un chicle alguna vez.

La propietaria de un establecimiento de la zona comentó un aspecto a tener en cuenta. Según dijo, metiendo a todo el mundo en el saco, «estamos acostumbrados a tirar cualquier papelito o envoltorio a la calle y no a la papelera, porque tarde o temprano se limpia, bien por los barrenderos y las máquinas barredoras o por los propios dueños de las tiendas que barremos delante de nuestros escaparates».

Pero tal y como añadió, el problema con los chicles es que, aunque se quite la masa de goma (no sin esfuerzo) o alguien se la lleve pegada en el zapato, la mancha ennegrecida se queda. Y así un día, y otro, y un chicle y otro, hasta dejar el lugar que hemos citado en las lamentables condiciones en las que está. «Es como si nadie barriera los papelitos que tiramos, con lo cual al cabo de semanas o de meses no se podría ni pasar», apostilló esta dueña de un comercio.

El Ayuntamiento inicia una campaña de limpieza general

Ante esta situación el Ayuntamiento ha iniciado una campaña de limpieza integral en la ciudad, y no sólo por las manchas de chicles, sino también por las pintadas en fachadas y mobiliario urbano, las pegatinas en farolas, bancos y papeleras, y un largo etcétera de hechos incívicos que mantienen algunos entornos en condiciones deplorables. Aunque, claro está, según se recuerda, la colaboración ciudadana es imprescindible para que esto no ocurra y no haya que tomar este tipo de medidas.

Existe un informe de la Brigada Verde (servicio municipal de medio ambiente) que detalla el pésimo estado en el que se encuentran muchas calles y plazas y que recomienda intervenciones contundentes. Al respecto, los concejales de Mantenimiento de las Infraestructuras y Servicios Municipales y de Medio Ambiente, José Antonio Jiménez Soria y José Luis Romera Vizcaíno, respectivamente, quisieron dar un «tirón de orejas» a quienes son «los dueños de la ciudad: los ciudadanos». Y es que, dijeron que no se pueden permitir casos como el de las calles Mesones y Obispo Cobos, que han sido remodeladas de forma integral hace muy poco tiempo.

Además, recordaron que precisamente estas dos vías, eminentemente comerciales, «dicen cómo es Úbeda a la gente que viene de fuera a hacer sus compras», con lo cual, hoy por hoy, dicen muy poco. «Estas calles son el espejo de la ciudad, y el lema Úbeda Limpia Interesa hay que llevarlo a efecto», aseguraron ambos ediles, añadiendo que «si queremos presumir de Úbeda hay que empezar a cuidarla».

Según anunciaron, en ambas vías, que definieron como «calles con lunares» por los chicles, se están probando distintas máquinas, técnicas y productos para ver cual es la fórmula de limpieza más efectiva. Y una vez que se analicen los resultados, se estudiará la fórmula de llevar esta campaña a otros puntos de la localidad.

Posible peligro en la Calle Montiel


Se trata de un elemento del cerramiento de este balcón que hay en la calle Montiel, a la altura del número díez. Parece que es un elemento metálico que en cualquier momento podría precipitarse al suelo con el consiguiente peligro para cualquier viandante que vaya por allí, por su consistencia y posiblemente actúe como objeto cortante.